Por qué decimos NO a la energía nuclear

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La descarbonización necesita electricidad. Es el tipo de energía que podemos obtener con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, y si sustituye el uso de combustibles fósiles en todas las actividades que sea posible, resulta ser una herramienta para reducir emisiones a gran escala sin entrar en conflicto con la necesidad de disponer de servicios energéticos.  El objetivo de descarbonización está lejos todavía, en 2024 el 87% de la energía primaria que mueve al mundo fue de origen fósil. Cambiar esta situación es un desafío, y requiere también la disminución del consumo. Esto tampoco está sucediendo, el consumo mundial de energía primaria sigue en aumento, casi un 2% el último año. Pese a ello reducir consumo y cambiar a fuentes de energía mucho menos contaminantes sigue siendo el único camino para frenar el cambio climático.

La electricidad que se consume en el planeta no se genera sólo con tecnologías de bajas emisiones, de hecho, la mayoría de la energía eléctrica[1], se produce con carbón. Es el combustible dominante, 34%, seguido por el uso del gas natural, 22%.  Pero hay datos muy positivos, las energías renovables llegan a generar el 31% de la electricidad consumida en el mundo. A nivel regional: el 47% en la Unión Europea; América del Sur y Central tienen la mayor contribución de renovables, con un 72%. El país líder en generación renovable moderna (eólica y solar), es China con el 38% de la producción mundial.

Generación de electricidad en el mundo:

La energía nuclear aporta sólo el 9% del «mix» eléctrico con 408 reactores nucleares en funcionamiento en 31 países (a Sept 2025).  Lo que significa sólo un 5% de la energía primaria que se utiliza en el mundo. El precio de tan escasa contribución es una enorme cantidad de residuos radiactivos: 430.000 toneladas de combustible gastado ya acumulados según la OIEA[2] (actualmente se generan unos 10.000 t/año). Habrá que invertir muchos miles de millones de presupuestos privados y públicos para mantenerlos apartados de los seres vivos. El funcionamiento de las centrales nucleares implica un aumento de las dosis generales de radiactividad a la población, tanto durante su operación normal como en caso de accidentes. Además de la necesidad de una autoridad específica reguladora y supervisora de toda la actividad de la industria nuclear civil en cada país donde se instale. Una necesidad debida al riesgo sin fronteras que implica esta actividad y que han demostrado los bien conocidos accidentes catastróficos ocurridos.

Antes del accidente de Chernobil (1986) la nuclear estaba en expansión; antes de Fukushima (2011) también. Tras ambos accidentes siguió un declive de la tecnología. En estos años asistimos a un intento de impulsarla con los pretextos de que es imprescindible para frenar el cambio climático y para liberarnos de la dependencia de los combustibles fósiles.  Pero nada de esto es cierto.

Por eso es importante tener presentes los argumentos por los que decimos NO a la energía nuclear. Para ello, desde la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético publicamos una serie de artículos elaborados por nuestra compañera Cristina Rois, Doctora en Ciencias Químicas y también miembro de Ecologistas en Acción y el Movimiento Ibérico Antinuclear.


Comenzamos mostrando que la energía nuclear sí emite gases de efecto invernadero, analizando cómo se obtiene el combustible nuclear y el ciclo de vida de una central nuclear.

El combustible nuclear

a) ¿Qué combustible utilizan las centrales nucleares? y ¿Cómo se obtiene?: Minería, conversión, enriquecimiento y deconversión, fabricación de elementos combustibles

El ciclo de vida de una central nuclear

b) La central nuclear: Construcción, operación, desmantelamiento y clausura

c) Conclusión: emisiones del ciclo de vida de la energía nuclear


A continuación profundizamos en el mercado eléctrico, en cómo afecta la energía nuclear al desarrollo de las energías renovables y a la seguridad de suministro:

La energía nuclear no es un respaldo para las renovables

La energía nuclear en el apagón: Más sobre seguridad de suministro

La energía nuclear no puede competir en el mercado: Necesita ayuda estatal

Centrales nucleares: Tiempo y coste de construcción

Centrales nucleares: La falsa solución de los reactores modulares pequeños


Ante la posibilidad de un alargamiento en la vida de las centrales nucleares es necesario analizar qué implicaciones económicas, ambientales y sociales tendría:

Centrales nucleares: Alargamiento de vida, más barato que construir

Centrales nucleares: Alargamiento de vida, un obstáculo para las renovables

Residuos radiactivos: El legado nuclear

Residuos radiactivos: Quién los paga

Residuos radiactivos: Cuánto cuesta gestionarlos


Un punto fundamental de la energía nuclear es el riesgo que representa, no sólo por la posibilidad de sucesos como los ocurridos en Chernóbil o Fukushima, sino también por el peligro asociado a la utilización militar de los reactores o la exposición de las centrales a posibles agresiones.

Energía nuclear: Vulnerabilidad a ataques

Energía nuclear: Proliferación de armamento atómico

Accidente nuclear: ¿Quién responde de los daños?


Por último, resumimos este argumentario antinuclear en 10 puntos:

Por qué decimos NO a la energía nuclear: DECÁLOGO



Como material complementario a estos artículos os recomendamos la lista de reproducción «Jubilar la nuclear» del Canal YouTube Px1NME donde incluimos entrevistas, vídeos divulgativos y las charlas formativas online que desde la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético hemos dedicado a la energía nuclear:



REFERENCIAS:

[1]  2025 Energy Institute Statistical Review of World Energy

[2] OIEA: Organización Internacional de Energía Atómica (IAEA en inglés) «International Conference on Spent Fuel Management», 10-14 Junio 2024, Viena.