La proliferación es un riesgo específico de la energía nuclear[1], porque en el reactor se puede producir materiales útiles tanto para fines civiles como militares (doble uso). Se hizo necesario establecer una elaborada red de controles internacionales, el régimen de salvaguardias, para reducir el riesgo de uso militar de materiales de centrales nucleares. Este es el caso de los materiales fisionables como el uranio-235 o el plutonio-239. También el de otras sustancias radiactivas que plantean riesgos importantes («bombas sucias» con uranio empobrecido, por ejemplo).
Los procesos que conllevan mayor riesgo de proliferación son el enriquecimiento de uranio y la reprocesamiento de combustible nuclear gastado. Las tecnologías de enriquecimiento de uranio se pueden modificar para producir uranio de alto grado en U-235 con el que construir un arma nuclear, ese es el motivo aducido para el bombardeo de instalaciones nucleares de Irán por Israel y EE. UU. en junio de 2025.
La reprocesamiento es un proceso de separación de ciertos elementos útiles del resto de productos de fisión y otros materiales existentes en el combustible nuclear gastado. Normalmente, el objetivo es usar el uranio y el plutonio en un nuevo combustible de óxido mezclado (MOX) para cierto tipo de centrales. Pero la técnica puede aplicarse a la obtención de plutonio para armas.
MILITARIZACIÓN DE LOS REACTORES NUCLEARES CIVILES: PRODUCCIÓN DE TRITIO PARA ARMAS NUCLEARES:
Estados Unidos, Francia y otros estados con armas nucleares utilizan tritio en algunas de sus cabezas nucleares, es un isótopo radiactivo del hidrógeno. Aunque se venía generando en reactores militares, desde 2003 Estados Unidos produce tritio para armas utilizando dos centrales nucleares civiles. En marzo de 2024, el Gobierno francés anunció que, tras el cierre de sus reactores militares, acudiría a la empresa estatal de generación eléctrica EDF para obtener el tritio de la central nuclear de Civaux para su programa de armas nucleares.

La producción de tritio para armas en instalaciones comerciales viola el principio de que las actividades nucleares civiles y militares deben permanecer completamente separadas. En todo caso se plantea la cuestión de la legalidad del uso de un uranio importado para un uso pacífico, como la generación de electricidad, en la coproducción de tritio para armas. Respecto al efecto sobre la seguridad de los reactores civiles de esa producción de tritio, supone un aumento del volumen de gases radiactivos que se podrían liberar en caso de accidente, y también exige medidas extra para no superar el límite de descarga de tritio en aguas residuales, puesto que hay un problema de permeación de esta sustancia en el refrigerante del reactor.
REFERENCIAS:
[1] Expert Response to the Complementary Delegated Act Covering Certain Nuclear Activities according to Regulation (EU) 2020/852 (EU Taxonomy), 4 March 2022
Este artículo forma parte de una serie de publicaciones donde exponemos por qué decimos NO a la energía nuclear. Os animamos a leerlas para conocer la visión completa de nuestra oposición a la energía nuclear.


